Hoy, con este acto que no es sino el cumplimiento
de un mandato legal del Parlamento, aquellos salmantinos que creemos en
el Estado de Derecho como la expresión más firme de la democracia
nos sentimos satisfechos.
Somos muchos los ciudadanos que pensamos que, después de casi
tres décadas de democracia, ya era hora de comenzar a reparar los
agravios, y restituir la dignidad y la memoria histórica; hacer
justicia en definitiva.
Por eso esta devolución -y las futuras- a los legítimos
dueños de lo que les fue expoliado por un régimen golpista
y dictatorial que se sublevó contra la República , la celebramos
en honor de todos los miles y miles de personas que con enormes sacrificios
y con su vida lucharon por la libertad, la fraternidad y la tolerancia.
Gracias a ellos, y porque su lucha no fue en vano, hoy podemos vivir
en un régimen de libertades. Precisamente por ello -y con no pocas
dificultades- seguimos luchando por mantener vivos estos principios frente
a aquellos que practican la deslealtad en las instituciones públicas
que gobiernan, manipulan y tratan de enfrentar a los ciudadanos y que
desprecian e insultan abiertamente a los que nos definimos “de izquierdas”.
Que sepan que nos tendrán enfrente defendiendo la legitimidad de
nuestras ideas, pero siempre desde el respeto a la legalidad, a la soberanía
popular y a las instituciones democráticas.
Estamos convencidos de que Salamanca, que es ciudad “abierta”, cuna del
derecho de gentes, sabe entender e interpretar el significado de este
acto de devolución, no sólo porque se trate de un acto legal,
sino porque es un acto de justicia. Lamentamos la imagen de intolerancia
que el Alcalde de Salamanca y el PP han dado de esta ciudad y que no
se corresponde con el sentir de gran parte de su ciudadanía, aquella
que no se deja manipular por los intereses partidistas y sectarios
de quienes los anteponen a los de la ciudad. Salamanca no les pertenece,
pertenece a quienes la trabajan, la sufren, la pasean, la disfrutan...
..y en memoria y recuerdo de todos los expoliados y perseguidos, de
aquellos que desgraciadamente no pueden vivir este acontecimiento, allá donde
se encuentren, estas notas del Cant dels ocells, en nombre de la
libertad. |