| El anuncio de que el Ayuntamiento
de Salamanca gobernado por el PP se propone alquilar la antigua sede
del Obispado (trasladado ahora a la lujosa “Casa de la Iglesia”
en Calatrava, financiada con la venta de edificabilidad fantasma del
Cementerio Diocesano) es sólo el último episodio de una
larga lista de “acciones benéficas” del PP y del
Alcalde Julián Lanzarote hacia la Iglesia Católica salmantina.
El alquiler se anuncia como un buen negocio para el
Ayuntamiento puesto que desembolsará 30.000 euros más
IVA al año durante 9 años, al cabo de los cuales podrá
ejercer una opción de compra (por 10,9 millones de euros) que
a buen seguro no se llegará a materializar. Se nos dice que así
se ahorrarán costes como el alquiler de las oficinas del OAGER
en el edificio del constructor CURTO en la C/ Zamora, alquiler que sin
embargo no paga el Ayuntamiento sino Caja Duero.
Si el Ayuntamiento desea trasladar de sus oficinas tradicionales
en la Plaza Mayor la mayoría de los servicios y reunirlos en
un solo edificio, lo razonable parece que sería buscar una ubicación
definitiva y de propiedad municipal. Se da por supuesto que dicha ubicación
debería ser céntrica para “facilitar” la accesibilidad,
cuando en realidad lo idóneo sería trabajar para que los
ciudadanos NO tengan que ir a las oficinas municipales por obligación
a hacer gestiones, y por lo tanto la centralidad no sería una
condición indispensable y se podría evitar una importante
presión sobre el casco histórico.
Lo cierto es que estamos una vez más ante un
trato de favor hacia la Iglesia Católica que se concreta en meter
dinero público en sus arcas por medio de alquileres, subvenciones
encubiertas u operaciones urbanísticas que en la mayoría
de las ocasiones no han supuesto beneficio a la ciudad sino todo lo
contrario, un importante coste en forma de densificación, pérdidas
de espacios, oportunidades de futuro sacrificadas, contribución
a la especulación, etc. La generosidad de Lanzarote con la Iglesia
Católica nos sale muy cara a los salmantinos.
Citemos algunos ejemplos que a buen seguro harían
acreedor a Julián Lanzarote de un lugar privilegiado en los altares:
- Modificación del Plan General de Ordenación Urbana
(PGOU) por iniciativa del entonces concejal de urbanismo, J. Encabo,
para facilitar el reconocimiento, sin apenas contrapartidas, por parte
del Ayuntamiento de una edificabilidad residencial intangible en diversos
edificios e instalaciones de carácter dotacional pertenecientes,
entre otros, al Cementerio Diocesano, la Universidad Pontificia, la
Orden de las Franciscas y la de las Bernardas (en este caso eludiendo
acudir a la expropiación con el fin de ampliar el Camino de
las Aguas). Dicha edificabilidad ha sido vendida por estas entidades
a los constructores con el fin de que construyeran un mayor número
de pisos mediante el mecanismo especulativo de aportar un certificado
de edificabilidad adquirido que les permite alcanzar la máxima
edificabilidad en las zonas más lucrativas de la ciudad, provocando
una densificación sin que los equipamientos y servicios crezcan
en proporción al número de pisos.
- - De igual forma modificación del PGOU, para desproteger
un Monumento Nacional y que se pudiera construir un hotel de lujo
en el huerto conventual de las Claras en la C/ Marquesa de Almarza,
previamente vendido por esta Orden a los promotores.
- - Otra modificación más del PGOU para permitir a la
Orden de los Carmelitas construir una residencia y un aparcamiento
subterráneo (probablemente de uso lucrativo) en su patio trasero
de la C/ Crespo Rascón, colmatando así un nuevo espacio
libre protegido. A cambio se obtiene un pequeño retranqueo
del muro de cierre para ganar unos metros en la vía pública.
- - Cesión de una parcela municipal de 1.171 metros cuadrados
a la Ordena de las Adoratrices para facilitar su traslado desde la
Residencia que ocupaban, junto al Campo de San Francisco, y que les
fue adquirida por Caja Duero.
- - Generosas compensaciones urbanísticas a los Trinitarios
y las Trinitarias al quedar sus terrenos afectados por la nueva vía
de ronda en la C/ Peña de Francia, en lugar de proceder a la
expropiación previo justiprecio. Diferencia de trato a los
vecinos del bloque afectado por esa misma obra en la C/ Tejares.
- - Devolución del Palacio del Obispo, a requerimiento del
Obispado, antes de finalizar el contrato de cesión, obligando
a trasladar precipitadamente las instalaciones del Archivo y Museo
Municipal que allí se albergaban, lo cual hizo que durante
casi dos años el Archivo histórico municipal estuviese
cerrado al público y que ahora siga sin tener las instalaciones
adecuadas que merece un archivo en una ciudad que tanto parece valorarlos.
- - Alquiler por el Ayuntamiento de un edificio histórico a
la Orden de los Dominicos para convertirlo en la Sala de Exposiciones
de Santo Domingo. La reforma costó 290 millones de antiguas
pesetas, pero el alquiler sólo se prevé para 12 años
a razón 24.000 euros anuales, pasado el plazo (quedan 10 años)
el edificio revertirá a la Orden.
- - Autorización para construir un Hotel de lujo (y aparcamiento)
en un edificio histórico de la Orden de los Dominicos, abierto
en la C/ Arroyo de Santo Domingo, calle reformada con fondos públicos.
Pese a los beneficios obtenidos por esta Orden con estas operaciones,
desde el Ayuntamiento no se les ha exigido contraprestación
alguna, como pudiera ser un uso público del Monte Olivete.
- - Modificación a la medida del Plan Especial del Barrio Antiguo
apara facilitar la construcción de una residencia de sacerdotes,
auditorio, aparcamiento subterráneo de finalidad lucrativa
y otras instalaciones en el Seminario de Calatrava (financiadas gracias
al reconocimiento de edificabilidad en el Cementerio), adaptando las
normas al proyecto y no a la inversa, y colmatando espacios libres.
Renuncia a investigar el carácter público de ciertos
terrenos situados ahora dentro de Calatrava y que en otro tiempo fueron
vía publica y renuncia a pedir contrapartidas para la ciudad,
tales como el uso público de esas instalaciones y espacios.
- - Firma de un Convenio entre Ayuntamiento y Obispado por el que
la gestión del Cementerio Diocesano pasó a ser municipal,
cuando su capacidad se había agotado, se había extraído
el máximo beneficio y el Obispado se veía incapaz de
cobrar un canon de mantenimiento. Se municipalizaron los gastos y
el Ayuntamiento a su vez adjudicó la gestión a un grupo
de funerarias que han realizado inversiones para prolongar el uso
de este Cementerio, han cobrado un canon de mantenimiento (incluso
a los propietarios de derechos) y pagan una cantidad anual al Ayuntamiento
de la cual una parte va a parar al Obispado, que sigue siendo propietario.
- - Trato de favor a Fundaciones participadas por el Obispado, como
la Fundación Rodríguez Fabrés a la que se le
dieron 400 millones de antiguas pesetas por el pago de sus terrenos
ocupados por el Puente de San José, cuando la valoración
de los técnicos municipales fue muy inferior. Recientemente
se ha compensado de nuevo a esta Fundación, con generosas compensaciones
urbanísticas para poder edificar, por ceder una parcela en
la que construir el Centro de Recepción de Turistas junto a
la rotonda de Brujas.
- - También la Fundación del Hospital de la Santísima
Trinidad (la mitad de cuyos patronos son designados por el Obispado)
a la que se ha “bendecido” con una recalificación
de terrenos en la parte trasera del Hospital que permitirá
construir 140 viviendas de lujo, además de obtener una parcela
municipal de 3.141,5 metros cuadrados en la zona de La Platina como
donación para que la Fundación construya una residencia
privada. El “beneficio” para la ciudad es la obtención
del uso de los jardines del Hospital (previa destrucción) para
convertirlos en un aparcamiento semi-subterráneo gestionado
por Estacionamientos y Servicios.
- - Se beneficia a la Orden Marista al incorporar en la negociación
del Ayuntamiento con El Corte Inglés la compra por esta empresa
a los Maristas de una determinada zona deportiva que será cedida
a la ciudad, convirtiéndose en un equipamiento público
obtenido por cesión pero con elevado coste para la ciudad si
tenemos en cuenta lo que se cede a El Corte Inglés en el Cuartel
de Julián Sánchez El Charro.
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