El botellón no es un problema de orden público, sino de salud pública.
EL PARTIDO DE LOS VERDES-FORO DE IZQUIERDAS PIDE UN AMPLIO DEBATE PARA ABORDAR EL PROBLEMA DEL CONSUMO DE ALCOHOL Y UN PROGRAMA ESTABLE DE OCIO ALTERNATIVO.


El macrobotellón convocado a través de Internet y de los mensajes a móviles para la tarde-noche del pasado viernes 17 de marzo en diferentes ciudades del país, tuvo en Salamanca un saldo especialmente negativo. Los diferentes enfrentamientos que se sucedieron en distintas calles de la ciudad entre jóvenes y efectivos de la Policía Nacional , que tuvieron su punto culminante en la carga policial llevada a cabo en la Plaza de San Justo, muestran bien a las claras cuales pueden ser las consecuencias de abordar un complejo problema de salud pública mediante una simple intervención policial.

La cultura de la bebida sólidamente asentada en nuestra sociedad parece estar alcanzando un punto de desbordamiento, que escenifican magníficamente las masivas concentraciones de jóvenes reunidos con el único objeto de darse a la bebida. La situación española no es sin embargo tan excepcional en el contexto europeo como a veces se apunta. La espectacularidad visual del botellón no debe hacernos olvidar que, de forma quizás menos perceptible, porque el acto de beber no tiene lugar en la calle, el problema del alcohol golpea también a otras sociedades del continente. Poco a poco hemos ido aceptando como un hecho normal que nuestra juventud se alcoholizara los fines de semana y que creciera la intensidad de sus estados de embriaguez, no sorprendiéndonos ya el hecho de que las intoxicaciones etílicas se hayan convertido en casos habituales en los centros sanitarios durante viernes y sábados. Las frustraciones personales, la falta de expectativas de futuro, el triunfo de una cultura individualista, competitiva y hedonista, la dejación por parte de los padres de muchas de sus obligaciones educativas, entre otros factores, están influyendo en que los jóvenes hagan del alcohol su vía para acceder fácilmente a la diversión y el placer. Pero no menos relevantes son las estrategias comerciales de aquellos que se benefician de la venta y distribución de alcohol, con campañas publicitarias en las que se asocian toda una serie de valores propios de nuestra sociedad de consumo –éxito personal, atracción sexual, distinción- con la bebida de alcohol. En ese sentido, la Directora del Plan Nacional sobre Drogas acierta al plantear que detrás de los botellones hay intereses comerciales, ya que repercuten en el aumento de las ventas .

Para Los Verdes-Foro de Izquierdas, tratar el problema como un asunto de orden público, en lugar de como una cuestión de salud pública constituye un notable error, como los acontecimientos del pasado fin de semana bien se encargan de demostrar. Pero dichos hechos también revelaron de forma meridiana la falta de preparación de los cuerpos policiales para hacer frente a estas situaciones. Es evidente que, en modo alguno, puede justificarse a quienes actuaron violentamente contra los agentes de la Policía que les conminaban a dejar de beber en la calle. Pero no es menos cierto que esta Policía ejerce, por decisión del conjunto de la sociedad en un Estado de derecho, el llamado monopolio de la violencia . El ejercicio de esta competencia debe tener como objetivo la protección del conjunto de la sociedad, comportando su práctica una enorme responsabilidad, para lo que se requiere individuos capaces de enfrentar situaciones de máxima tensión y conflicto con la mayor frialdad y lucidez posibles. Desde luego, ciertas actitudes de algunos agentes durante aquella noche, parecen mostrar que entre sus cualidades no están las descritas, con los riesgos que ello acarrea.

Al frente de instituciones como el Ayuntamiento de Salamanca y la Subdelegación del Gobierno están personas que no terminan de comprender que combatir el alcoholismo juvenil de fin de semana requiere métodos muy diferentes a los policiales. Especialmente grave resulta la actitud de los responsables políticos municipales, no sólo por las disparatadas, y al mismo tiempo espeluznantes, declaraciones del portavoz del equipo de gobierno Fernando Rodríguez, sino por el doble rasero que se utiliza para calificar las concentraciones etílicas en la vía pública. Al tiempo que prohíbe la práctica del botellón , el Ayuntamiento no sólo permite, sino que promociona la venta de alcohol en las principales calles de la ciudad durante las fiestas patronales. Ello lleva a pensar que si quien obtiene beneficios directos del botellón pertenecen al lobby hostelero , entonces esta actividad no supone ningún problema para la ciudad, aún cuando el ruido, la basura y las algaradas callejeras sean las mismas de siempre. En ese caso, las legítimas protestas de los vecinos que ven alterado su deseo de descansar parecen no importar.

Por todo ello, para el partido de Los Verdes-Foro de Izquierdas, es absolutamente necesario superar la actitud inmovilista de los responsables municipales del Partido Popular y del Partido Socialista, parapetados ambos tras el discurso en boga de la tolerancia cero . Resulta imprescindible iniciar un periodo de profunda reflexión por parte de los diferentes actores sociales que lleve a detectar las causas que motivan el consumo compulsivo de alcohol entre la juventud, para después articular medidas capaces de orientar el ocio juvenil por otros caminos diferentes a los que llevan a la ebriedad. En este sentido, la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento debería salir de su actual postración, poniendo en marcha con la mayor brevedad posible un programa estable de ocio alternativo durante todos los fines de semana del año, de tal forma que la experiencia de la noche blanca del pasado mes de junio deje de ser un espejismo en medio de la nada.


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